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¿De donde viene el Chicle?
por Seby el 10 mar 2009, en Curiosidades
ó mejor dicho, ¿de donde viene la palabra Chicle?
Siguiendo recordando un poco mi viaje a México, me acordé de algo muy interesante que nos contaron allí. ¿Sabíais que el origen del chicle y su propio nombre es maya? Pues si, asi es.
Según nos contó un guía en nuesta visita a Chichén Itzá, los mayas utilizaban la resina natural de un arbol llamado Zapote para limpiar los dientes y saciar el hambre y la sed. La propia pabra chicle es maya. Según el guía mexicano, “chi” se llama a esa resina natural que los mayas mascaban y “cle” significa masticar. En conclusión, chi + chle = goma de mascar.
El origen de la comercialización del chicle en Europa y toda América viene de una curiosa conversación entre el ex presidente de México Antonio López de Santa Anna y el conocido fotógrafo Adams. Fue durante el exilio del ex presidente en Nueva York, cuando estos dos personajes se conocieron. Un día de charla, empezaron a pensar en como producir un material más elástico, resistente y barato para hacer neumáticos para carruajes. Entoces, fue cuando vino a cuento la resina que mascaban los indígenas. Adams, tomó esa idea maya, y la comercializó.
A pesar de que al principio no tuvo mucha aceptación, poco a poco, con la excusa de que cumplía un gran servicio en la higiene bucal, se fue convirtiendo en un producto archiconocido. Después surgieron competidores para Adams, que empezaron a vender su producto con sabores y colores… Así el antiguo chicle maya, se convirtió en todo un éxito.
Supimos también que próximamente se va a empezar a comercializar el antiguo chicle de los mayas. Es decir, el chicle de resina de Zapote que utilizaban los mayas, va a ser comercializado como tal, sin sabores, colores ni nada, puramente orgánico y natural. Este chicle se llama Chicza, y está hecho por los propios mayas, aún existentes en la península del Yucatán.
Hay que decir también que esta goma de mascar, fue utilizada por los Aztecas, aunque el verdadero origen está en la cultura Maya.

Así pues, que sepais que tenemos una palabra maya normalizada en nuestro vocabulario. Curioso y desconocido origen para mi el del chicle, pero muy interesante. Siempre es agradable aprender cosas nuevas, y más si son tan comunes en nuestro vocabulario y en nuestra vida cotidiana. Utilizamos miles de palabras y miles de objetos y utensilios al cabo del día, y no sabemos la procedencia de la mayoría de ellos.
Maravilla Maya, un sueño en México.
por Seby el 07 feb 2009, en Maravillas del Mundo

Pirámide de Kukulkan
En el sureste de la República Mexicana, a poco más de 100 km de Mérida, se yerguen las imponentes ruinas de la ciudad prehispánica de Chichén-Itzá, la “boca del pozo de los itzaes” en lengua maya. Cientos de turistas las visitan día con día, atraídos por su enigmática belleza; pero al acercarse los equinoccios de primavera (21 de marzo) y de otoño (22 de septiembre) el número de visitantes aumenta de manera impresionante, y han llegado a sobrepasar las 60 000 almas en los días precisos de los equinoccios. ¿Qué tienen de especial esas fechas? ¿Qué es lo que atrae a tales multitudes?
Se trata del célebre fenómeno conocido como “el descenso de Kukulkán”, un maravilloso juego de luces y sombras que arquitectura y naturaleza, unidas, nos ofrecen sólo en esas fechas, en la pirámide conocida como “El Castillo”.
El espectáculo es fascinante. Al amanecer la luz del Sol y la sombra de la arista noreste de la pirámide se combinan para producir la imagen de una serpiente (Kukulkán) sobre una de las paredes de la escalinata norte. Y ése es sólo el principio. Ante el asombro del espectador, la imagen de la “serpiente”, que en sí misma ya es algo maravilloso, no permanece estática, sino que va descendiendo lentamente a lo largo de la escalinata conforme avanza el día. ¡Kukulkán desciende a la Tierra!
Horas después, al atardecer, el proceso se invierte y la imagen de Kukulkán asciende majestuosamente por el muro opuesto de la misma escalinata hasta que, finalmente, el espectáculo concluye con la puesta del Sol dejando en el afortunado espectador un recuerdo imborrable.
Es indudable que “el descenso de Kukulkán” tiene un efecto emotivo directo sobre el espectador. Pero no es el único. También despierta en él una gran admiración y un profundo respeto por los astrónomos mayas, cuyos precisos conocimientos de los movimientos de los astros permitieron diseñar un espectáculo tan increíble. Esos conocimientos tuvieron que surgir de un cuidadoso estudio del cielo y, según veremos, no fueron privativos de la cultura maya; los compartieron prácticamente todas las culturas de la antigüedad. Son una consecuencia del interés del hombre por el Universo en que vive y por cada una de sus partes: por el Sol, por la Luna, por los planetas y por las estrellas. Son, en fin, los cimientos de esa formidable estructura que hoy llamamos “astronomía”.

